Foto del libro Apocalipsis de Mario Mendoza

Sé que cada vez que leo un libro de Mario Mendoza digo que es el mejor del mundo pero no es para menos. ‘Apocalipsis’ es de esos libros que al terminarlo uno no puede dormir por varios días y que cada página y cada historia te representa. O por lo menos a mí.

¿Con qué me encuentro en este libro?

No nos habla directamente de profecías o de temas sociales, sino de la derrota y la pérdida. Nos habla de la muerte que nos persigue y que lleva años advirtiéndonos de un desastroso final – sobre todo para países como Colombia- habitado por seres tan particularmente mediocres y desdichados como lo somos los colombianos. No hay salida. El fin se acerca.

Estas son algunas de las frases del libro Apocalípsis de Mario Mendoza, un escritor que me ha cautivado hasta lo más profundo de mis adentros. Estas y muchas otras páginas quedaron clavadas en la memoria y que me llenan de absoluta nostalgia.

Frases y reflexiones

«El artista, como lo entendemos nosotros, es un individuo marginal, un ser que no se puede adaptar a las reglas hipócritas y tendenciosas de una sociedad que solo promueve la injusticia. De alguna manera, el artista siempre está fuera de lugar».

«Benditos sean los desmemoriados, pensé, que permanecen siempre en un presente continuo y para los cuales el pasado no es más que una nebulosa amorfa, cuyos vapores nunca los alcanzan».

«Me alejé del sitio sin mirar hacia atrás. Tiré el cuchillo en una y me fui a pie hasta la casa, Las personas que se cruzaban conmigo las sentí ajenas, distantes, como seres de otra especie. Estaba inmensamente solo, en un planeta abandonado y Dios acababa de morir frente a mí unas calles más atrás».

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…»Me convertí en un expedicionario que deambulaba de calle en calle, siempre atento a una imagen reveladora que me indicara que el aquí y el ahora no eran más que metáforas cambiantes en constante movimiento».

«Todos eramos fichas fichas sueltas o dañadas en una gigantesca maquinaria social».

«Tantas cosas que no se dicen en una carta, tanto el silencio que nos guardamos en esa zona del alma que está acostumbrada a lo impredecible y tanta memoria que a veces nos pesa como si lleváramos un cargamento de plomo en los bolsillos. Continuamente debo recordarme que esto no es más que una breve estancia en la incertidumbre y qué mi verdadero lugar está entre las páginas, que soy un hombre destinado a ese fantástico universo qué es la biblioteca».

«Esa noche llegué a mi apartamento y sentí que crecer era un proceso doloroso, que salir al mundo era enfrentar un cúmulo de bestias hambrientas y que por momentos me había me habría gustado quedarme enano, junto a mis amigos de barrio, entre balones de fútbol y triciclos. Pero no, habíamos crecido, el mundo nos había atacado y no nos había quedado otra salida que defendernos. Y al hacerlo, nos habíamos convertido también en agresores, en animales sangrientos».

«No debe cargarse a la vida con demasiado peso, con demasiadas cosas por hacer, con aquello a lo que se llama una mujer, niños, una casa en el campo, un coche, etcétera. Y lo comprendí felizmente muy pronto. Eso me ha permitido vivir mucho tiempo como soltero mucho más fácilmente que si hubiera tenido que enfrentarme a todas las dificultades normales de la vida. En el fondo, es lo principal».

«Al final opté por no preocuparme pues, normal o anormal, esa era mi realidad ahora, y la palabra demencia no es más que un juicio que emite alguien que se sabe incapaz de ir tan lejos».

«Valió la pena todo, no hay la menor duda, porque en el fondo ser felices era lo de menos…»

Espero les gusten y se animen a leer este libro. Si ya lo leíste, déjame tus frases o reflexiones favoritas en los comentarios.

Escrito por

Natu Roca

Comunicadora social y periodista. Bailarina. Escribo, colecciono frases y atardeceres. Soy catadora de helados y limonadas de coco.